Lo que se cayó del Conquero
Bajé del Conquero a toda prisa y caí nada más pisar mi calle. Había llovido la víspera y las piedras desprendidas del cabezo se confabularon con el barro para jugarme una mala pasada. Yo que subí hecho un pincel y bajé… En fin. Tropecé y mis cuartillas volaron cual confeti. Todos los presentes dejaron sus quehaceres y se quedaron mirándome: La niña que jugaba con un duende de juguete, el mozalbete…